En el camerino de los Texas Rangers con la bandera de Venezuela. De Izq., Ricardo Rodríguez, Erikson Andrus (hermano de Elvis), Elvis Andrus, Martín Pérez, Rougned Odor, Yohander Méndez y Robinson Chirinos. Paul Moseley pmoseley@star-telegram.com
En el camerino de los Texas Rangers con la bandera de Venezuela. De Izq., Ricardo Rodríguez, Erikson Andrus (hermano de Elvis), Elvis Andrus, Martín Pérez, Rougned Odor, Yohander Méndez y Robinson Chirinos. Paul Moseley pmoseley@star-telegram.com

Rangers

Jugadores de los Rangers traen a sus familias de Venezuela para protegerlos de la violencia

21 de septiembre de 2017 3:59 PM

ARLINGTON

Erikson Andrus pensó que era un hombre muerto.

En un día ordinario esperando en fila para comer en un restaurante, vio de reojo a un pistolero. El hombre armado se acercó y ...

...¡BANG! ...

Después hubo más disparos en múltiples direcciones.

Los clientes gritaron y corrieron desesperadamente para refugiarse. De cara al suelo, la mente de Erikson se enfocó en su esposa e hija que estaban en el carro. Al levantar su cabeza vio a su guardaespaldas - el cual había sido contratado por su hermano el parador en corto de los Texas Rangers Elvis Andrus- con la camisa empapada en sangre.

Una bala había entrado en el pecho de su salvaguardia, esta le perforó el cuerpo del lado izquierdo y se alojó bajo su axila.

“Hey jefe, hey jefe, vámonos”, urgió a Erikson su protector, un hombre bajo y fornido que, después de haber detonado siete balas, terminó matando al asaltante. Un segundo sospechoso disparó por encima de su cabeza y huyó del lugar.

Se cree que los hombres pertenecen a uno de los grupos civiles armados del país, o mejor conocidos como colectivos, leales al gobierno socialista de Venezuela.

“Él me iba a matar”, dijo Erikson, recordando los eventos del 29 de mayo de 2014. “Eso me asustó”.

Texas Rangers Elvis Andrus' brother escapes murder attempt

Erikson Andrus, brother of Texas Rangers shortstop Elvis Andrus, came close to certain death when a attempted kidnapping in his home country of Venezuela was foiled by his alert bodyguard, who shot and killed the kidnapper. Almost all of the Venezuelan players on the Texas Rangers have brought their family members to the U.S. to escape the chaos going on in their home country as it slides into a Communist dictatorship.

pmoseley@star-telegram.com

La siguiente mañana Erikson llamó a Elvis a Washington DC, donde los Rangers estaban abriendo una serie del fin de semana contra los Nationals.

“Hey Elvi”, dijo Erikson, usando el sobrenombre que usa con su hermano menor. “Necesito hacer algo”.

“¿Sabes qué, bro?”, le dijo Elvis. “Es hora de que te vengas a Estados Unidos”.

Hay seis jugadores venezolanos en la lista de los Rangers. Habían 77 jugadores en las Grandes Ligas al inicio de esta temporada y muchos más en las ligas menores.

Cada día se enfrentan a la inseguridad y se preocupan por el bienestar de sus seres queridos en Venezuela. Los que están aquí con visa de viajeros por seis meses ven como la turbulencia política, la agitación social y la escasez extrema de comida y medicinas mantienen en vilo al país.

Elvis, el segunda base Rougned Odor, el receptor Robinson Chirinos y el lanzador Martín Pérez han traído a sus padres y hermanos al Norte de Texas, al menos hasta que expiren sus visas de viaje vigentes por seis meses.

A los parientes de jugadores de Grandes Ligas se les permite movilidad para llegar al extranjero a salvo, pero cuando regresan a casa se enfrentan al hecho de que pueden ser blancos de secuestros, o algo peor.

“Gracias a Dios nada le pasó a mi hermano. Tan pronto como esto pasó, porque sabes que puede pasar en cualquier momento, una semana después los traje a todos aquí”.

Con los Rangers han sido unos seis meses frustrantes. Un lugar como comodín es poco probable. Individualmente, es imposible saber si el estrés ha afectado el desempeño de los peloteros durante el curso de la temporada.

Odor se ha desplomado toda la temporada. Chirinos tomó las riendas como el receptor titular en julio, y tal vez se quedó con el trabajo para la próxima temporada. Pérez tiene marca de 12-11 con destellos y flaqueos. Elvis ha tenido un gran año, con bateo promedio de .301 y 20 cuadrangulares.

Cuando la temporada concluya a cada jugador le fascinaría regresar a Venezuela para jugar dominó y reírse con sus familiares y amigos los fines de semana. Ahora, ninguno está seguro de regresar.

“Especialmente ahora, no pienso en eso”, dijo Odor. “Porque si empiezo a pensar acerca de ‘debería de ir o no’, cuando voy a batear... tengo a todos mis amigos y mi familia ahí, por eso no puedo estar pensando en eso en estos momentos”.

Un verano ansioso

Durante entrevistas recientes en el club, estos cuatro jugadores venezolanos más el lanzador novato Ricardo Rodríguez, hablaron en contra del régimen y expresaron su frustración más allá de poder enviar dinero, medicinas -algo tan básico como aspirinas- y productos de higiene, tan rutinarios como desodorantes, que ya no se pueden encontrar en las tiendas de Venezuela.

Muchos, como Chirinos y Pérez, también usan redes sociales como Instagram para expresar sus quejas contra el gobierno venezolano y el apoyo a los que se oponen.

“Es malo cuando vives en un país donde antes lo tenías todo y ahora no puedes encontrar comida, no puedes encontrar medicina, todo es caro”, dijo Pérez, de 26 años, quien, con su esposa y su bebita, le han dado la bienvenida en su casa de Dallas a los padres de él, su hermana y la familia de ella para un total de nueve personas.

“Toda la gente que trabaja en Venezuela trabaja gratis porque no ganan suficiente dinero”.

Este verano ha sido particularmente cruel. Disturbios violentos estallan en las calles de Caracas y la escasez de comida es crítica. Hace unas semanas una elección, boicoteada por la oposición, le dio al gobierno del presidente Nicolás Maduro el poder para cambiar la constitución del país.

Los venezolanos son ahora los principales solicitantes de asilo en los Estados Unidos, fácilmente superando a China. Más de 14,700 venezolanos buscaron asilo en los Estados Unidos en el 2016, por encima de los 5,605 que lo hicieron en el 2015. Ese número saltó a 15,469 en los primeros seis meses de 2017.

“La gente no nada más está protestando el gobierno, ellos están protestado la manera que están administrando el país. Protestan porque no hay comida, protestan porque la seguridad no es buena”, explicó Chirinos, 33, oriundo de Punto Fijo en la costa suroeste de la península de Paraguaná.

“La gente se está muriendo cada día porque le roban a la gente hasta por un par de zapatos, matan a la gente por eso. Por eso que la gente está protestando en las calles y están tratando de traer a gente nueva que gobierne el país”.

La amistad entre compañeros

Las visas de los Pérez están a punto de expirar. Sus padres regresarán a Guanare, una ciudad de alrededor de 112,000 habitantes, y Martín Pérez se preocupa que el gobierno atrincherado de Maduro va a complicar la salida de venezolanos en el futuro.

Gracias a Dios nada le pasó a mi hermano. Tan pronto como esto pasó, porque sabes que puede pasar en cualquier momento, una semana después los traje a todos aquí

Elvis Andrus, jugador Texas Rangers

La embajada de Estados Unidos ya no está expidiendo visas a las personas que lo solicitan por primera vez. Las aerolíneas estadounidenses han reducido de manera significativa sus vuelos a Caracas o han suspendido el servicio. Los vuelos son muy costosos para la mayoría de los venezolanos.

“No puedes vivir en tu país, hombre, debido al gobierno. No quieren que la gente tenga una oportunidad para tener un mejor futuro”, indicó Pérez, que habla con pasión y urge a sus compatriotas que se mantengan firmes ante la opresión. “El problema no es sólo el gobierno. El problema somos nosotros, porque no queremos cambiar la mente, no queremos pensar más a fondo, no queremos hacer cosas para cambiar el país”.

“Tan pronto cuando empecemos a cambiar, creo que la gente venezolana va a cambiar, y nuestro país va a cambiar también”.

Los padres de Chirinos llegaron al Norte de Texas hace un par de semanas. En diciembre pasado la tormenta política pudo haber matado a su papá, quien sufrió un derrame cerebral. El doctor en el hospital le dijo que su familia no tenía la medicina adecuada. Chirinos emitió una solicitud urgente por Twitter.

Ahora tienen seis meses seguros en Texas, pero Chirinos desea que fuera más tiempo.

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